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La Hacienda
La hacienda cubre 15 acres con varios edificios,
jardines, expansiones de césped y vestigios de viejos edificios
ya derrumbados. Las tierras están cercadas por paredes viejas
hechas de piedra y están generosamente sombreadas por grandes
árboles.
La Casa de Máquinas
El edificio más grande de la hacienda data de finales del
siglo XVIII, cuando la Hacienda Santa Cruz fuera una de las primeras
en el área en crecer henequen. En aquel tiempo, La Casa de
las Máquinas, hospedaba grandes máquinas para convertir
las espinosas hojas de la planta de henequén en fibras que
se convertían el sogas de sisal. Estas fibras eran cargadas
en rollos y enviadas por tren a Sisal, en el Golfo de México.
Desde ahí, la fibra era mandada a todas las partes del mundo
y se hizo famosa por el mismo nombre. Ahora la Casa de Máquinas
tiene el bar, una gran sala, la biblioteca en la cima de las escaleras
circulares, un patio con fuentes y peces, y el comedor. El techo
de treinta y cinco pies de altura nos ofrece una muestra de la grandeza
de esa época. Una columnata empedrada corre por la parte
de atrás del edificio.
Justo afuera de la terraza está la piscina, empequeñecida
por la vieja chimenea que se para como un monumento a la historia
y que puede ser vista desde cualquier parte de la propiedad de la
hacienda.
La Casa Principal
La parte de la hacienda donde vive la dueña consiste en dos
recamaras abovedadas con paredes de piedra que tienen
cinco pies de grosor. Esta es quizá la porción más
antigua de la
Hacienda y pudo haber sido construida en la segunda mitad del siglo
XVII, cuando la hacienda era un rancho de ganado en las faldas de
la nueva ciudad colonial de Mérida. La recamara de enfrente
que mira al corredor con su alto arco y piso de piedras, era la
entrada de aquellos a caballo. Anillos de hierro en la fachada del
edificio. Hoy en día los caballos han sido reemplazados por
un par de perros Norafrícanos de la dueña, Ichim y
Jalal, un poco ya cansados.
La Capilla
En 1988 cuando el huracán Gilberto azotó Mérida,
muchas personas del pueblo se refugiaron en la capilla. Aunque el
huracán haya hecho un gran daño a Yucatán y
a la Hacienda, y aunque el techo de la capilla se colapso un par
de meses después, ninguno de los que se refugiaron en la
capilla esa noche resultaron lesionados. Una nueva iglesia para
el pueblo fue construida justo a las afueras de las puertas de la
Hacienda, pero el pueblo todavía siente gran afecto por la
capilla, la cual ahora esta restaurada. El altar grandísimo
de piedra y la pila bautismal son originales. Los soportes de vigas
trabajados del viejo techo fueron rescatados y arte local del artista
pintor plástico Alberto Castillo fue instalado. La capilla
fue así mismo resantificada. Bodas, bautizos y misa ocasional
otra vez son celebrados en Santa Cruz.
El Bar y la Biblioteca
Mientras el sol se pone después de un día de visitar
ciudades coloniales, ruinas Mayas, playas o cenotes, es magnífico
regresar a la hacienda y tomar una bebida tropical fría.
Una escalera circular le conducirá a una biblioteca llena
de libros.
Las Tierras y los Habitantes
Los quince acres de la hacienda están cercadas por una barda
de piedra. Afuera el pueblo alrrededor continua llevando su vida
diariamente. Cuando la producción de henequén y el
procesamiento terminó a medianos de 1950, los antiguos dueños
se mudaron a Mérida. Por las tres siguientes décadas
la hacienda produjo frutas en pequeña escala. E incluso estos
esfuerzos fueron abandonados después del huracán Gilberto,
yla hacienda fue abandonada totalmente en 1988. el sistema de irrigación
hecho de piedra cayo más alla de toda reparación,
la tierra regreso a su estado natural, y felizmente para nosotros,
todos los pájaros y la vida salvaje regresaron.
Ahora los nuevos dueños procuran vida salvaje. Los pájaros
esta
por legiones, con especies tan numerosas para mencionarlas. Las
ranas pueden ser vistas y escuchadas después de la puesta
del sol. las iguanas comen sobre las paredes de piedra y los geckos
pueden sorprenderle en cualquier esquina. Una hora se puede esfumar
viendo a las hormigas, mariposas, grillos y otros miembros del mundo
de los insectos que abundan por aquí.
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